miércoles, 2 de agosto de 2017

Crónica del evento AnimangaCON

Crónica del evento AnimangaCON

       Los días 8 y 9 de Julio del 2017 se celebró en el pueblo de Cubelles un evento relacionado con el manga y el anime que recibió el nombre de AnimangaCON. Era la primera vez que se llevaba a cabo una actividad así en aquel lugar, y el resultado no podía haber sido más nefasto de lo esperado, quizás porque todos apuntábamos a lo más negativo posible desde buen comienzo. Por nuestra parte sabíamos que no acudiría mucha gente, en primer lugar porque el ayuntamiento de dicha localidad no apoyó en mucho excepto en ceder el polideportivo municipal, ubicación en la que actuaría el evento. Por consiguiente, tuvo que haber una forma de cubrir los gastos que suponía montar todo aquel percal, por lo que la entrada valía cinco euros si ibas un día y nueve si acudías los dos. Y para terminar, que era la primera vez que se hacía semejante actividad en Cubelles. Estas tres cosas provocaron que, según mis cálculos, pasaran como mucho unas 100 personas (y si llegan) al evento entre los dos días, contando a los miembros del staff que lo ejecutaron todo y a los propietarios de los stands.





      El viernes día 7 de Julio agarré el coche y me dispuse a cargarlo con unos treinta y cinco juegos de mesa aproximadamente. Pasé la noche en el pueblo vecino de Segur de Calafell, en casa de uno de los miembros de El Dado Dorado, Ricardo Cabello, junto a otros dos miembros más: Carlos Castilla y Amanda Rodríguez. En total éramos cuatro personas los que asistimos a dinamizar la parte que nos tocaba: partidas a juegos de mesa. Y juntando los juegos de los cuatro acabamos llevando alrededor de unos cincuenta. Demasiados para la cantidad de gente que acabó asistiendo. 







--> Sábado, 8 de Julio.


    A pesar de tanta negatividad que ofreció el evento (promovidas por los tres motivos ya mencionados anteriormente) tuvimos algo de movimiento en las mesas de juego, por lo que no todo fue inútil. ¡Empecemos!

    Por nuestra propia cuenta empezamos la mañana del Sábado con un Timeline: eventos. Este juego ya tiene un nombre muy conocido y multitud de versiones (inventos, cine y música, descubrimientos...), y más que acabarán sacando con total seguridad (para seguir rizando el rizo, vamos). 

    Básicamente se trata de crear una línea de tiempo. Cada jugador dispone en su mano de tres cartas que representan diferentes sucesos que han acontecido a lo largo de la historia. Cada carta en una cara indica el suceso en cuestión y por la otra lo mismo pero añadiendo la fecha. En el centro de la mesa habrá una de inicio ya colocada mostrando su fecha. Lo que hay que hacer en vuestro turno es elegir una carta de vuestra mano y ponerla donde creáis que va de la línea de tiempo, sin mirar la fecha, por supuesto. Una vez colocada la volteáis y comprobáis que es su ubicación correcta. Si es así, ahí se queda. En caso contrario la descartaréis y robaréis una nueva. A medida que la partida avanza la cosa se va complicando porque habrá más espacios disponibles para ubicar las cartas, es decir, será más difícil acertar. 








    Mientras le dábamos caña al Timeline: eventos pasó un grupo de jóvenes que, tras lanzar una ojeada grande a nuestros juegos, se decantaron por el Uno. Supongo que les llamó la atención el Spiderman que hay dibujado en la caja del mismo, porque nuestra versión es esa: Uno Spiderman. Fue uno de esos detalles que cayeron en el pasado amigo invisible que celebramos en el 2016 entre los socios de la asociación. 








      Aprovechando que jugaron a este clásico les enseñamos el Zoop. Este juego vio luz el año 2016 y ha tenido bastante éxito por su semejanza brutal al Uno. Tiene también cartas especiales: hay una que cambia de sentido (cangrejo), otra que te hace robar una carta (mono), una tercera que te hace saltar el turno (rana)...

      La regla fundamental de Zoop es que todas las cartas tienen tres características: número de animales (uno o dos), color y tipo de animal. Para poder jugar una carta hay que elegir una que comparta dos de sus características con la última que se ha jugado. Si por ejemplo la última carta jugada es dos conejos amarilla podríamos jugar dos tucanes amarilla puesto que ambas cartas comparten el color amarillo y que hay en ellas dos animales, aunque diferentes.







     Simultáneamente en la mesa de al lado se estaban llevando a cabo varias partidas al juego de cartas Virus!. Se trata de un superventas que nació allá en el año 2015 y que se extendió por toda España como el T-Virus en Raccoon City en la saga Resident evil. Un juego de cartas simple, adictivo y familiar, en el que en vuestro turno tenéis que jugar una de las tres cartas de las que disponéis en todo momento en vuestra mano o bien descartaros de la cantidad que deseéis para robar del mazo principal esa misma cantidad. El objetivo es ser el primer jugador en tener jugados los cuatro órganos que hay: corazón, cerebro, estómago y hueso. No obstante, las cartas de virus os harán la vida imposible infectando vuestros apreciados órganos, aunque disponéis de vacunas para erradicarlos. Para ganar es necesario tener los cuatro órganos sanos, sin ningún virus que los esté infectando.






      Tras las partidas de Zoop y Virus! llegó una familia proveniente de Granollers que se lanzaron a probar el Banjooli Xeet. Este es un juego que actualmente está descatalogado, una desgracia para todos aquellos que lo prueban y se quedan con las ganas de comprarlo. Trata de una loca carrera de avestruces. Tendréis desde buen comienzo de la partida una tarjeta de predicción que os indica qué tres avestruces deben llegar a la meta y en qué orden, y cuál de ellas tiene que ser la más atrasada de todas, es decir, la última. En vuestro turno tiraréis los dados, pudiendo repetir la tirada de aquellos cuyos resultados no os gusten, y tendréis dos opciones: o mover una avestruz tantas casillas hacia adelante como resultados de su color hayan aparecido en los dados blancos o bien embrujar con el dado negro a aquella cuyo color haya aparecido en este. "Embrujar" es asustar a una avestruz para que no pueda moverse durante el resto de la partida hasta que se "desembruje" con el dado negro, o sea, hasta que aparezca su color de nuevo en dicho dado.

       Por otra parte, el tablero de Banjooli Xeet se compone de losetas grandes formadas por nueve casillas cada una, lo que permite crear un escenario totalmente diferente en cada partida. Dos de ellas son especiales que introducen unos efectos y trampas que ofrecen más experiencia al juego, así como más dificultad para poder avanzar con las avestruces hacia adelante. También dispone el juego de unas fichas de arbusto que se colocan boca abajo, si queréis, durante la preparación de la partida. Al situar una avestruz encima de una de estas fichas se voltea y se aplica sus efecto, que puede ser una putada o una ayuda.








       Un poco de descanso no vino mal tras aquellas tres horas de movimiento que tuvimos, por lo que nos deleitamos con unos buenos combates de softcombat que se realizaron en el escenario. La asociación que los llevó a cabo fue Softcombat Barcelona Events. Parecían bien curtidos en el tema por las armas y armaduras que llevaban, o al menos se sabían meter muy bien en el papel. Durante todo el Sábado estuvieron rondando por toda la superficie que ocupaba el evento para enganchar gente que probaran el arte de la lucha con armas blandas. El sistema que tenían era sencillo, uno de sus miembros se acercaba a ti y te cedía un arma. Si la aceptabas luchabas contra él o ella. En caso contrario, pues nada, no luchas, ni más ni menos ^_^. Un buen método, sin duda alguna.








      Durante el mediodía, y tras haber comido con lo que nos llevamos de nuestras casas, echamos una partida a un juego dinámico y divertido que suele funcionar siempre en eventos de este estilo. Estoy hablando de nada más ni nada menos que de Dungeon Fighter. Se trata de un party game inspirado en los dungeon crawler, aunque no tiene nada que ver con ellos realmente en mecánica.

     Un grupo de héroes (o un intento de ellos) entra en una mazmorra compuesta por tres pisos y el jefe final. En cada sala de cada uno de los pisos hay un monstruo esperando. La gracia de este juego es que para derrotar a los enemigos tenéis que lanzar unos dados a una diana grande, que funciona a modo de tablero. Los números de la diana son el daño que haréis al enemigo contra el que estéis combatiendo.

    La forma normal de tirar los dados es haciendo que boten una vez fuera del tablero antes de que entren en él. No obstante, hay monstruos y objetos varios que os harán modificar la forma de lanzar los dados, como por ejemplo pasándolos por debajo de una pierna vuestra, saltando, haciendo que boten dos veces fuera de la diana en vez de una antes de entrar en ella, con los ojos cerrados...

    Decir también que hay variedad de personajes, todos con un aspecto bastante patético, ridículo, y surtidos con tres habilidades cada uno, algunas muy peculiares, como la típica canción del bardo, el beso seductor de Lady Mary, el estado borracho del enano...







       La tarde fue bastante floja. No vino nadie a probar juegos de mesa y el lugar estaba bastante más desierto que por la mañana. Tuvimos que amenizarla echando una partida a Cacao. Es un juego de colocación de losetas. Vuestro objetivo es intentar conseguir el máximo dinero posible para ganar la partida. Cada jugador dispondrá de cierta cantidad de losetas de recolectores. Cada una de estas tiene en sus lados un número determinado de meeples dibujados. Por consiguiente, el juego también incluye losetas de jungla. Dentro de estas podemos encontrar minas, plantaciones de cacao, ríos, templos, mercados y centros de culto solar.

   En vuestro turno debéis situar una de vuestras losetas de recolectores adyacentes a una o a varias losetas de jungla. Entonces, estas losetas de jungla se activarán tantas veces como meeples tengan apuntándoles. Esta es la regla básica de Cacao. Hay que añadir que si tras colocar en vuestro turno la loseta de recolectores elegida veis que se generan espacios vacíos para losetas de jungla dichos espacios deben ser llenados a continuación con losetas de jungla de la selva explorada. La selva explorada siempre estará compuesta por dos losetas de jungla visibles, extraídas del mazo de losetas correspondiente. Al llenar estos espacios vacíos con nuevas losetas de jungla estas se activarán también de forma inmediata para todos los jugadores que tengan meeples apuntando a ellas, incluyendo al jugador activo.

   
    Cacao es de esos juegos que cuando os lo explican os podéis quedar con cara de póquer, sin entender absolutamente nada. No obstante, jugándolo se ve enseguida su funcionamiento y su sistema de combinaciones se capta tras unos pocos turnos. Es un gran juego de losetas.






      Y finalizamos el Sábado con unas partidas al Love letter. Este es un filler al que podéis jugar de 2 a 4 jugadores. El objetivo en él es intentar sobrevivir en cada ronda eliminando a todos los rivales o bien disponer en vuestra mano de la carta más alta una vez se agote el mazo. Se compone de ocho tipo de cartas. Cada tipo de carta representa un personaje con una habilidad en concreto. Vuestro turno consiste en robar una carta del mazo de cartas de tal forma que tendréis dos en vuestra mano y jugar una de ellas, aplicando su efecto. No tiene más misterio. Según la cantidad de jugadores que seáis tendréis que ganar un número determinado de rondas para poder ganar la partida.







* Domingo, 9 de Julio.

         Teníamos la esperanza de que el Domingo fuera un día con mucho más movimiento de gente en el evento. Y así fue, pero porque hubo una actividad especial por la cual muchos acudieron pagando los cinco euros de la entrada. A eso de las 11h hicieron acto de presencia los dobladores, en catalán, de los personajes Arale y Vegeta de las series anime El doctor Slump y Dragon Ball Z respectivamente.

La mujer de la izquierda es la dobladora de Arale. El hombre de la derecha es el doblador de Vegeta. 




       Se dedicaron en primer lugar a dar una charla sobre cómo funcionaba el trabajo de doblador de series, películas... para, a continuación, hacer un ejercicio práctico. Este consistía en visualizar un vídeo de youtube en el que Arale se enfrenta a Vegeta. Estaba doblado en japonés. Lo que hicieron los actores de doblaje fue inventarse un guión, que ya tenían preparado para cuando llegaron al evento, y a medida que transcurría el vídeo ponían ellos las voces suyas a los personajes correspondientes. Se pudo comprobar la dificultad del asunto y la cantidad de intentos que tuvieron que hacer para poder clavar todo el guión con lo que se visualizaba en el vídeo. Sincronización, coordinación, paciencia, vocalizar, poner los tonos de voz adecuados en cada momento... una cosa que a simple vista parece fácil pero que no lo es para nada. 





     Para finalizar la actividad ofrecieron a los asistentes la posibilidad de probar a doblar el mismo vídeo siguiendo exactamente el mismo guión. Varios fueron los participantes, y entre ellos había a quienes se les daba bien y otros a los que no tanto. Para culminar definitivamente, una ronda de firma de autógrafos. En total la actividad duró entre una hora  y una hora y media. 






         Nosotros llevábamos en el evento desde las 9:30 de la mañana, por lo que antes de que comenzase la actividad de los dobladores nos dedicamos a echar una partida al Cartagena. En este juego familiar os tendréis que encargar de ser el primer jugador en hacer que sus seis piratas lleguen al barco.

      Las reglas son muy sencillas, sin nada de complicación ni ambigüedades. En vuestro turno podéis realizar hasta un máximo de tres acciones. Cada acción la podéis utilizar en avanzar un pirata o bien en hacer retroceder a uno. Si lo hacéis avanzar tendréis que utilizar una carta para moverlo desde donde se encuentre a la siguiente casilla vacía que contenga el mismo dibujo que la carta utilizada. Sino hay casillas vacías con el dibujo pertinente en todo el escenario el pirata avanzará hasta el barco directamente. Si lo hacéis retroceder reculará hasta la siguiente y primera casilla que contenga un pirata o dos, según sea el caso e independientemente de que sean propios o ajenos. En una casilla puede haber como mucho tres muñecos. Cuando vuestro pirata retrocede a una casilla en la que ya había uno robáis un carta, cuando lo hace en una en la que había dos robaréis dos cartas.

    Como podéis observar a simple vista en Cartagena es necesario gestionarse bien la mano de cartas y hacer avanzar y retroceder los piratas en los momentos oportunos, una tarea nada fácil que implica no ser un ansias por ser el primero en llegar con sus seis muñecos al barco.








       Continuamos después de la actividad de los dobladores, y todavía sin gente en nuestras mesas de juego, con una partida al Zombicide, un juego con mucho nombre a sus espaldas. Nosotros disponemos del clásico, o sea, no la versión Black Plague, Green Horde... que aparecieron mucho después con el paso de los años.

       Zombicide os mete en la piel de unos supervivientes que tratan de salir airosos de una ciudad infestada de muertos vivientes. Es un cooperativo puro y duro en el que podéis jugar de 1 a 6 jugadores. En el manual os viene una campaña que podéis realizar empezando desde el primer escenario y siguiéndola hasta culminar el último de ellos. También es posible jugar un escenario cualquiera sin necesidad de seguir el modo campaña.

      Como Dungeon Crawler que es su mecánica es bastante fiel a este estilo de juegos. En vuestro turno dispondréis de tres acciones que podréis distribuir entre atacar con un arma, buscar objetos y equipamiento dentro de los edificios, abrir puertas para explorar dentro de ellos, moveros a través de las calles y edificaciones... Cada vez que matáis a un enemigo este os da una cantidad de puntos de experiencia en concreto. La experiencia os permite subir de nivel y adquirir nuevas habilidades, aunque también provoca que la dificultad del escenario aumente considerablemente. Algunas habilidades son poder moverse o atacar de forma gratuita una vez al turno, disponer de una acción adicional...

     El juego dispone de seis personajes, cada uno diferente del resto y con aptitudes innatas y no idénticas respecto a las de los demás. Por ejemplo, hay un individuo al que se le da de lujo esquivar los enemigos y evadirse de ellos, otro se mueve más espacios de lo normal durante su movimiento... en definitiva, tenéis ante vosotros un juego considerablemente bueno si os gustan los de este tipo y que aporta una tremenda rejugabilidad gracias a su modo campaña.







       La tarde del Domingo duró mucho menos, ya que a las 19:00h aproximadamente estábamos recogiendo todo para marcharnos a casa. Después de la comida nos decidimos por probar el Tempus Draconis, un juego que obtuve de intercambio. Se podría considerar como un título de aventuras con cierto toque de mazmorreo. No obstante, y a pesar de sus componentes atractivos y llamativos, la mecánica deja mucho que desear, llegando a ser un simple tira dados la mar de aburrido que, pienso, podría enganchar a los más pequeños de una casa cualquiera. A los adultos, con toda seguridad, les daría un derrame cerebral si están acostumbrados a juegos más densos o con algo más de gracia.

      Empieza muy motivante. Tenéis que elegir un personaje de entre varios que hay: alquimista, mago, enano, guerrero / amazona, momia, esqueleto, elfo, golem, ladrón, evocador y espectro. Cada personaje tiene una habilidad que lo hace diferente a los demás, aparte de la estética de los mismos. Todos comienzan al nivel más bajo, que es el de trotamundos. Cada vez que se juega una partida a Tempus Draconis un jugador puede elegir solamente uno de sus personajes, eligiéndolo de entre todos los que tenga creados. Si un personaje sobrevive a una partida adquiere "X" puntos de experiencia, la cual depende de varios factores. De esta forma, al alcanzar "X" cantidad de los mismos subirá de nivel. Subir de nivel quiere decir que en la próxima partida aparezca un enemigo más difícil de derrotar, siendo el más poderoso de todos el dragón. Cuando un personaje derrota al dragón se da a entender que su misión ha culminado con éxito. Por lo tanto, y en realidad, jugar a este juego implica el realizar varias partidas con el mismo personaje y haciendo que sobreviva a todas hasta pegarle una paliza al monstruo final, que es el dragón.

     Una partida a Tempus Draconis se compone de cuatro fases. En la primera os dedicaréis a rescatar a ocho prisioneros. Cada vez que rescatéis a uno recibiréis una pieza de amuleto. Una vez liberados los ocho prisioneros pasáis automáticamente a la segunda fase, que trata de juntar cuatro piezas de amuleto para poder darle de leches al monstruo que hay pululando por el escenario. Para ello tendréis que intercambiar las piezas con el resto de jugadores, si es que no las tenéis ya en posesión. El jugador que no tenga cuatro piezas de amuleto no puede combatir al monstruo. La tercera fase es la que implica derrotar al monstruo. Quien logre matarlo recibirá una cantidad de puntos de experiencia en concreto y automáticamente saldrá de la mazmorra, evitando así la cuarta fase, por lo que se considerará que ha sobrevivido a la partida. Y la cuarta fase trata de huir del escenario a través de las entradas, ya que la mazmorra se irá derrumbando turno tras turno. Aquí es probable que muchos muráis.

    La idea del juego, como veis, no es mala, lo único que tiene es que está mal implementada y la mecánica es aburrida a más no poder. Es mucho tirar el dado e ir desde el centro de una loseta al centro de otra para poder coger las cartas, que representan objetos varios como runas, armas, armaduras, prisioneros... y así, sin exagerar, os podéis tirar una hora mínimo hasta que aparezcan los ocho prisioneros. Está claro que si os gustan los juegos sesudos olvidaros de él a menos que queráis hacerle un lavado de cara de arriba abajo. Y es probable que guste a los que recién se inician en este mundo, aunque sospecho que en tres partidas lo aborrecerían. Una lástima que sea así con la estética currada que tiene...






     Y ya para terminar mencionar que dos chavales quisieron estrenarse en este mundillo de los juegos de mesa con el título Magic: arena of the planeswalkers. De forma abreviada, es un juego de estrategia táctica basada en el mundo de Magic: the gathering. Se puede jugar de 2 a 5 jugadores.

    Los participantes de una partida a este juego deben elegir uno de los planeswalkers que hay incluidos: Gideon, Jace, Liliana, Chandra y Nissa. Cada uno dispone de un mazo de hechizos compuesto por quince cartas y de dos clases de escuadrones. Un escuadrón es un tipo de unidad, por decirlo de una manera. Por ejemplo, Chandra dispone de los Gatos de fuego llameantes y de los Fénix alas ígneas.

    El objetivo en este juego es el de derrotar a los planeswalkers rivales, aunque depende del escenario que juguéis. En vuestro turno tendréis la oportunidad de utilizar cartas de hechizo y de invocar escuadrones. Después tendréis que elegir con qué actuaréis en la fase de movimiento y de ataque, si con el planeswalker o con uno de los escuadrones de criaturas, si es que tenéis alguno invocado.

   El estilo de juego es como los clásicos videojuegos de estrategia táctica: las unidades tienen cierto rango de movimiento y cierta cantidad de alcance, ataque y defensa. Cuando mováis y ataquéis tendréis que tener presentes los atributos de la unidad elegida para poder desarrollar una buena estrategia ofensiva o defensiva. Además, hay que tener también en cuenta la gran utilidad de las habilidades que cada tipo de unidad posee.







   
      Y hasta aquí todo lo relacionado con el evento AnimangaCON. Una lástima la poca afluencia de gente que hubo en todo el fin de semana, pero al menos pudimos sacar a mesa juegos nuevos para probarlos y los pocos asistentes que tuvimos en nuestras mesas de vicio estuvieron a gusto y se divirtieron. No fue el mejor evento de todos a los que hemos acudido, pero tampoco estamos descontentos con el resultado final. Podría haber sido peor...



* ¡Hasta el año que viene (si se repite)!