Diagnóstico de Spirits of the Forest

¡Bienvenido a la Klínica, Spirits of the Forest!


      ¿Cómo te encuentras? Pareces muy tranquilo y sereno. ¿Qué te ha motivado a venir a la Klínica de Khyndrak? Vaya, por lo que veo te gusta fardar mucho de tu estética y al parecer te crees muy zen. Bueno, vivir tranquilo es bueno, las prisas nunca son buenas, aunque si eres muy de controlar todos los aspectos de tu vida tanta tranquilidad puede volverse sin duda en tu contra. Ya sabes, ansiedad generalizada y ese tipo de trastornos psicológicos que pueden hacer tu día a día un auténtico infierno. ¡Créeme, sé de lo que hablo!

      A simple vista, y tras ojear un poquito tu manual de instrucciones, diría que eres un juego de mayorías en el que es posible llevar el control de quién tiene el dominio, en todo momento de la partida, de cada uno de los espíritus y de cada una de las fuentes de poder. Esto es algo que seguramente haga gustar a todos aquellos jugadores que aman estar constantemente alerta sobre qué hacen sus contrincantes y qué puntuación llevan. 

       También pareces ser un juego muy sencillo, rápido de aprender y de jugar. Bueno, todos son puntos positivos, al menos en su mayoría. Los turnos de los jugadores consisten en hacer acopio de losetas de espíritu y en colocar unas gemas sobre aquellas que queden en el centro del área de juego para reservarlas, aparte de que tienen la maravillosa función, de paso, de bloquear a los rivales. Bien bien, me gustas. Pasa a la sala del diagnóstico, sacaremos todo el jugo que hay en ti. 



Tras analizar el título durante cuatro partidas llego a las siguientes conclusiones, que podéis ver en este enlace. El informe ha sido redactado por Cristian Becerra pero editado por Doctor Frikistein.

Reseña de No sin mi gato

      El sueño habitual de un gato callejero es el de verse a sí mismo tumbado en la alfombra de un cálido hogar delante de la chimenea, oyendo el crepitar de las llamas y durmiendo fuerte durante horas sin temor a la falta de comida. No todos tienen la suerte de vivir entre paredes, la vida en la calle es especialmente dura para ellos. En este juego tendréis la oportunidad de darle un hogar a estos gatos callejeros que han tenido la desafortunada suerte de nacer en el momento menos indicado. 


¡Bienvenidos a la reseña de No sin mi gato!




Tiempo medio de juego:
15’
Número de jugadores:
1-4
Edad:
6+
Editorial:
Asmodee
Dificultad de aprendizaje:
Fácil
Tipo de juego:
Juego de cartas




      El objetivo en No sin mi gato es el de conseguir el mayor número posible de puntos. Para ello, los jugadores tendrán que manipular adecuadamente las cartas de canalón para trazar caminos que unan las cartas de gato callejero con las cartas de hogar. Cada carta de gato callejero otorga una cantidad determinada de puntos. 

Cartas de gato callejero
Cartas de gato callejero


Cartas de hogar

Cartas de canalón




      Durante la preparación de la partida se pondrán aleatoriamente dieciséis de las veintiséis cartas de canalón en el centro del área de juego creando un cuadrado de 4X4. El resto de cartas de canalón formarán un mazo de robo, que permanecerá boca arriba durante toda la partida. La carta de canalón de la esquina superior derecha y de la esquina inferior izquierda tienen que ser curvas y han de estar orientadas de una manera concreta. Las dos cartas de hogar y dos de las quince cartas de gato callejero (escogidas al azar) también hay que ponerlas en unos lugares en concreto del área de juego. Fijaros en la imagen siguiente para entender todo esto. Las trece cartas restantes de gato callejero formarán un mazo de robo boca abajo. 





      Empieza la partida el último jugador que haya visto un gato negro y se procede en sentido horario. Según el manual de instrucciones, un jugador puede llevar a cabo dos acciones, teniendo opción de repetir la misma de entre las dos que veréis a continuación. Este "puede" en mi opinión genera cierta controversia; no queda muy aclarado si es obligatorio hacer dos acciones o si hay posibilidad de hacer solamente una e incluso ninguna. En el lenguaje de los juegos de mesa, un "puede" nunca es obligación... Desarrollo este tema en las conclusiones. 


* Rotar una carta de canalón
       Se elige una carta de canalón de las que estén en el centro del área de juego y se gira 90º o 180º. 


* Inserción de una nueva carta de canalón
      Permite sustituir una carta de canalón del área de juego por otra del mazo pertinente. Seguid estos pasos.

1- Elegir una carta de canalón del borde exterior de la cuadrícula 4X4. Quedará, así, un espacio vacío.
2- Devolver la carta elegida en el paso 1 a la parte inferior del mazo de cartas de canalón.
3- Coger la carta de canalón superior del mazo pertinente.
4- Mover la fila o columna en la dirección que se desee para rellenar el hueco vacío que ha quedado en el paso 1. Tras este desplazamiento tendréis un hueco vacío igualmente, que es donde tendréis que poner la carta robada en el paso 3 para completar de nuevo la cuadrícula 4X4.

El jugador va a proceder a retirar la carta de canalón marcada con un círculo amarillo. Decide desplazar la columna hacia abajo, la indicada con una flecha amarilla. La nueva carta de canalón que entrará en juego luego es la marcada con un cuadrado amarillo.

En esta imagen se puede apreciar que la carta de canalón marcada con el círculo amarillo en la foto anterior se ha retirado, devolviéndola al fondo del mazo de cartas de canalón, y que la columna pertinente se ha desplazado hacia abajo. Ha quedado un nuevo hueco vació, el indicado con el círculo amarillo. 


El hueco vacío marcado en la anterior foto con un círculo amarillo se ha rellenado con la carta de canalón superior del mazo pertinente, la marcada con un cuadrado amarillo. 




      Tras llevar a cabo una acción, sea la que sea de las dos mencionadas, si hay una conexión entre una carta de gato callejero y una carta de hogar significará que el minino en cuestión ha encontrado una casa. El jugador que ha logrado la hazaña se queda la carta de gato callejero boca arriba para puntuar al final de la partida. A continuación, la carta de hogar que ha provocado la conexión se desplaza una posición siguiendo el sentido horario y se añade una nueva carta de gato callejero en la siguiente posición, siguiendo también el sentido horario, respecto a donde se encontraba la anterior (la que recién se acaba de ganar).

      Puede suceder que con una sola acción se unan a la vez las dos cartas de gato callejero que hay siempre presentes en el área de juego con una o las dos cartas de hogar. Si esto sucede, evidentemente el jugador que ha provocado esta situación se lleva las dos cartas de gato callejero. Por consiguiente, se añadirán dos nuevos gatos al área de juego y se desplazarán las cartas de hogar, siguiendo lo explicado en el párrafo anterior. 

        También puede suceder que al añadir un nuevo gato callejero al área de juego y al desplazar la carta de hogar correspondiente automáticamente se produzca una nueva unión. Esto es completamente legal; la carta de gato callejero se la lleva el jugador que ha provocado esta situación. De hecho, con suerte os podríais llevar incluso cuatro o más gatos de golpe si os lo montáis bien. 

         Jamás de los jamases una carta de hogar puede solapar a la otra carta de hogar o a una de gato. Igualmente, nunca una carta de gato callejero puede solapar a otra de gato o a una de hogar. Por lo tanto, si al añadir nuevos gatos al área de juego y desplazar una carta de hogar se produce un solapamiento, es tan fácil como colocar las cartas que solapan en el siguiente espacio libre siguiendo el sentido horario. 

          La partida finaliza cuando ya no hay gatos callejeros que unir con cartas de hogar. Gana el que más puntos ha conseguido. En caso de empate os liáis a hostias en la calle, porque no hay regla especificada en el manual U_U.








Conclusiones
           Siempre me gusta comenzar las reseñas explicando el porqué he adquirido el juego del que tratan. No sin mi gato fue un regalo de reyes para mi pareja por parte de un amigo. Ya habré indicado en anteriores reseñas que es fanática de estos felinos. Todo juego de gatos que haya en el mercado, es para ella sin lugar a dudas. 

           A nivel estético el juego sigue el mismo formato que otros títulos de la misma índole, como son Ritmo y bola y Hanabi: caja metálica cuadrada con bordes redondeados y cartas grandes con la misma forma. De hecho, si habéis jugado a Ritmo y bola el arte os puede sonar al jugar a No sin mi gato y es que el ilustrador, Stéphane Escapa, se encargó de ilustrar ambos juegos. 

          El título no tiene dificultad alguna ni al aprenderlo ni al jugarlo. Presenta incluso un modo de juego para jugar con menores de 6 años, que es la edad requerida mínima. En este modo se juega de la misma forma pero el área de juego estará compuesta por una cuadrícula de 3X3 cartas de canalón. Aparte, también incorpora modalidad solitaria y cooperativa, en las que hay que conseguir todos los gatos callejeros en el menor número de turnos posible. Por último, un modo por equipos permite hacer equipos de dos en partidas de cuatro jugadores. 

       Hasta aquí todo bien respecto a las conclusiones del juego. Lo que no me convence del todo es lo que se menciona en el manual de "durante su turno, cada jugador puede hacer dos acciones en cualquier orden, pudiendo realizar la misma acción dos veces". Como he indicado anteriormente durante el desarrollo de la reseña, un "poder" en el idioma de los juegos de mesa nunca es una obligación. Siguiendo esta hipótesis, tenemos entonces que los jugadores podrían hacer en su turno dos acciones, una o ninguna. Durante mis testeos este tema salió a luz y llegamos a la conclusión de que lo mínimo sería hacer una acción para no provocar momentos de "paso turno" infinitos por parte de todos los jugadores hasta que alguien dé el brazo a torcer. No obstante, opino que lo mejor sería sencillamente tener la obligación de llevar a cabo dos acciones. Si en tu turno no tienes la posibilidad de realizar ninguna conexión entre un gato callejero y una carta de hogar, simplemente manipula la cuadrícula 4X4 para que el siguiente jugador lo tenga más complicado. Evidentemente, hay que tener ojo a la hora de manipular las cartas de canalón de la cuadrícula, porque igual ayudamos al próximo jugador sin darnos cuenta... Si con dos acciones no se consigue realizar ninguna conexión entre minino y hogar, lo mejor es fastidiar al siguiente. 

         Desde mi punto de vista, el encanto que le veo a No sin mi gato es intentar conseguir en un solo turno el mayor número posible de conexiones entre gatos callejeros y cartas de hogar. Como he explicado anteriormente, cuando se consigue una conexión entre gato y hogar esta se desplaza una posición en sentido horario y el nuevo gato que se añade se coloca en la siguiente posición en sentido horario respecto a donde se encontraba el anterior. Atendiendo a esto, es posible anticiparse y colocar las cartas de canalón de tal manera que al añadirse el nuevo gato y al desplazarse la carta de hogar provoquen una nueva conexión de forma automática. Por lo tanto, no solo se trata de conseguir conexiones entre lo que hay presente en ese preciso instante en el área de juego, si no anticiparse un poco y observar dónde se colocarán después las cartas tras provocar una conexión para, sencillamente y de forma autónoma, provocar nuevas conexiones. Esto jugando dos jugadores es más o menos fácil en función de lo bien que lo lleve cada uno, pero con tres y cuatro, que hay más manos manipulando las cartas de canalón de la cuadrícula, es bastante más complicado. Recordar que se trata de que consigáis conexiones para vosotros, no se lo pongáis a tiro a los demás...

         No sin mi gato me gusta, el título ya de por sí me hace gracia y me parece curioso (en la versión original se llama Chabyrinthe, que es algo así como gato-laberinto). A pesar de ser un juego de pequeño formato hay que darle un poco al coco, por lo que entra en mis gustos perfectamente. De hecho, recuerda bastante a los juegos de lógica de la casa smart games, que son de resolver puzzles. Como ya he indicado antes, para mí la chispa del juego está en intentar en un solo turno realizar el mayor número posible de conexiones entre gatos callejeros y cartas de hogar. Si no sabéis qué hacer o esa posibilidad no se ha presentado, siempre podéis joder un poco a los demás manipulando con malicia la cuadrícula 4X4. Se aprende enseguida, cabe en cualquier bolsillo y tiene una bonita presentación. ¿Qué más se puede pedir? Igual como punto negativo, recalcar que el manual es algo ambiguo respecto a si hay que hacer dos acciones o no obligatoriamente. Como ya habéis visto, opino que sí, hay que llevar a cabo dos acciones de forma obligada.