Reseña de The Downfall of Pompeii

Reseña de The Downfall of Pompeii

        Un terremoto sacudió la ciudad de Pompeya. Alrededor de 20.000 habitantes huyeron temiendo la inminente erupción volcánica del monte Vesubio, la cual no se produjo. Los que se quedaron en la ciudad la reconstruyeron. Dieciséis años después Pompeya era una gran y rica ciudad, capaz de atraer ciudadanos de otras regiones. Muchos habían olvidado el antiguo miedo a que el volcán entrara en erupción, y vivían el día a día sin preocupaciones. No obstante, se equivocaron...





         The downfall of Pompeii es un título creado por el mismo autor que el tan conocido Carcassonne, Klaus-Jürgen Wrede. Pueden jugar de dos a cuatro jugadores, aunque recomiendo que sea jugado por tres o cuatro, pues con dos jugadores hay poca interacción entre ellos y es bastante fácil llenar el tablero de personas.

        Antes de explicar el funcionamiento del juego sería ideal que lanzarais una ojeada al tablero, que representa la ciudad de Pompeya. 

- Se encuentra dividido en casillas cuadradas.
- Hay edificios numerados del 1 al 11 y pintados con diferentes colores.
- Hay edificios neutrales que no tienen números y están pintados de beis.
- La ciudad tiene siete entradas a lo largo del perímetro de su muralla.
- Hay seis casillas con símbolos que representan los lugares por los que emergerá la lava durante la segunda fase de la partida.
- Hay un espacio bastante claro y obvio en el que colocar el volcán.
- Todos los edificios tienen unos círculos, que es donde se colocarán las personas a medida que avanza la partida.



 


     Una partida a The Downfall of Pompeii se divide en dos fases bien claras. La primera de ellas consiste en llenar el tablero de personas y situarlos un poco de forma estratégica, como por ejemplo, ponerlos en los edificios más cercanos a las entradas de la ciudad o un poco apartados de las casillas con símbolos. En la segunda fase nuestro amigo el volcán habrá entrado en erupción, potando una gran cantidad de flujo piroclástico con ganas de cargarse a mucha gente, así que es el momento de hacer que vuestros muñecos huyan de la ciudad despavoridos. Aquel que más gente haya logrado salvar será el ganador de la partida.

Estas piezas representan a las personas que colocaréis en el tablero durante
el transcurso de la partida y que luego tendréis que hacer que salgan por patas de él. 







* Primera fase: nuevos ciudadanos van a Pompeya.

         Empezáis la partida con una mano de cuatro cartas de Pompeya. Estas cartas están ligadas directamente con cada uno de los once edificios numerados que hay en el tablero de juego.











Cada carta de Pompeya os aporta una información que os será útil si le prestáis atención.

- El número indica a qué edificio pertenece la carta.
- El color es necesario tenerlo presente por la regla de los parientes que explicaré más tarde. El color de la carta es también el mismo que el del edificio al que pertenece.
- Los símbolos que hay en la parte inferior de la carta indican a su vez:
            * La cantidad de copias de la carta que hay en total en el juego (no en la partida, ya que durante la preparación de la misma algunas son descartadas al azar).
            * Si el edificio al que pertenece la carta está dividido en dos partes o no.
            * Cuántas personas es posible ubicar en el edificio indicado por la carta.




Aquí tenéis el tablero de juego de nuevo por si deseáis contrastar la información de los dos ejemplos
anteriores. Observad los edificios 7 y 11 para entenderlos. 





       El turno de un jugador consiste en jugar una de las cuatro cartas de Pompeya que tiene en la mano y situar una de sus personas en un espacio libre del edificio indicado por la carta jugada. A continuación deberá robar otra carta del mazo de juego. Siempre hay que tener cuatro cartas de Pompeya en la mano.

En este ejemplo podéis apreciar que el jugador ha utilizado una carta número 5. Debe colocar
una persona en un espacio libre del edificio número 5. 





      La partida transcurre así de simple hasta que a un jugador le aparece la primera carta de A. D. 79 (se refiere al año 79 después de cristo). Esta primera carta de A. D. 79 será siempre la novena del mazo. Esto es así debido a que se prepara adrede durante la preparación de la partida.









      Después de la aparición de esta primera carta de A. D. 79 seguiréis jugando de forma normal teniendo en cuenta los tres puntos siguientes:
   

--> Cartas de Omen (presagio)

      Si a un jugador le aparece una de estas cartas deberá coger una persona cualquiera del tablero de juego e introducirla en el volcán. Se da a entender que esa persona ha huido de la ciudad debido a los presagios del volcán y ya no será posible interactuar con ella durante el resto de la partida. A continuación el jugador tendrá que robar una nueva carta del mazo (recordad que siempre tenéis que tener cuatro cartas de Pompeya en la mano) y será el turno del próximo a menos que la carta que haya robado vuelva a ser otra de Omen, en cuyo caso repetirá el proceso recién explicado.


Las personas que huyen de la ciudad debido al uso de una carta de Omen se introducen dentro del volcán. 




--> Cartas comodín

      Una carta de Pompeya será un comodín siempre y cuando no quede ningún hueco en el edificio indicado por la propia carta. En este caso, al utilizarla os da derecho a colocar una persona en un espacio libre de cualquier edificio, incluyendo en los neutrales. No obstante, al utilizar una carta de Pompeya como comodín no os da derecho a aplicar la regla de los parientes que veréis a continuación.

     Por ejemplo, utilizáis una carta numerada con el número 8 y dicho edificio está completo. Esta carta pasaría a ser una Carta comodín.




--> Regla de los parientes

      Si al colocar una persona en un edificio este está ya ocupado por otras tenéis la ocasión de añadir personas adicionales al tablero de juego. Estos muñecos extra son los denominados parientes. Podéis colocar tantos parientes como piezas hubiera en el edificio en cuestión antes de colocar la vuestra. En el caso de aquellos bloques que estén divididos en dos solamente tenéis que tener presente la parte en la que habéis colocado vuestra persona, la otra la ignoráis.

   
En este ejemplo el jugador ha jugado una carta del edificio 9. Sitúa su pieza amarilla en el único espacio libre que queda en dicho lugar. Debido a la regla de los parientes, tiene la oportunidad de poner en el tablero hasta tres personas extra, debido a que antes de que colocara su propia pieza en el edificio ya había en él otras tres figuras. 



En este otro caso el jugador ha utilizado una carta numerada con el número 3. Puede colocar su persona en una de las dos partes que componen el edificio. Si lo hiciera en la de la derecha no provocaría la regla de los parientes debido a que en dicha parte no hay ninguna figura, a pesar de que ambos bloques pertenecen realmente al mismo edificio. Por consiguiente, sitúa la persona en la parte de la izquierda, teniendo la posibilidad de poder añadir dos más al tablero. 




Cada pariente puede ser colocado sobre el tablero de juego en una de las siguientes ubicaciones:

- Puede colocarse en un edificio del mismo color de aquel en el cual colocasteis vuestra persona, si hay espacio. 

- Puede ser situado en la otra parte del mismo edificio en el cual colocasteis vuestra persona, si hay espacio. 

- Puede situarse en un edificio neutral cualquiera. 



Lo que no se puede hacer es...

-... colocar dos o más parientes en un mismo edificio neutral dentro del turno actual, aunque sí es posible en diferentes estructuras neutras.

-... situar parientes dentro de la misma parte del edificio en la cual pusisteis vuestra persona.


En este caso el jugador ha jugado una carta número 9, por lo que debe situar una persona en el edificio número 9 (círculo verde). En ese edificio ya había tres personas antes de que el jugador colocase la suya, así que tiene derecho a poner hasta tres parientes sobre el tablero de juego. Uno de ellos lo coloca en el edificio número 6, ya que es del mismo color que el número 9. Los otros (círculo azul) los sitúa en edificios neutrales, los cuales deben ser diferentes, ya que no es posible colocar dos o más parientes en una misma estructura neutral. 



En este ejemplo el jugador ha realizado su turno jugando una carta numerada con el número 3. Debe colocar una persona en el edificio número 3 (círculo verde). Antes de que la colocase ya había en dicho edificio otras dos personas, por lo que puede añadir hasta dos parientes al tablero de juego. Uno de ellos lo pone en la otra parte del edificio número 3 (círculo rojo) y el segundo en el edificio número 2, que es del mismo color que el número 3.
    
    
       Al colocar parientes en el tablero de juego tened en cuenta que estos no provocan reacciones en cadena. La única pieza que provoca la regla de los parientes es justamente la que colocáis en el tablero utilizando una carta de Pompeya.








* El Vesubio entra en erupción.

       En el momento en el que a un jugador le aparezca la segunda carta de A.C. 79 del mazo de cartas de Pompeya, la primera fase se da por finalizada de forma inmediata. Tendréis que retirar de la partida todas las cartas, ya que no les daréis más uso. También debéis devolver a la caja del juego todas las fichas de persona que os queden en vuestra reserva, porque desde este momento no podréis colocar más sobre el tablero.

      Antes de proceder con la segunda fase del juego hay que hacer una preparación previa. Tendréis que extraer seis losetas de lava de la bolsa de tela y situarlas sobre el tablero de juego. Las losetas de lava tienen todas un dibujo en su esquina superior derecha. Las casillas con símbolos del tablero muestran, precisamente, los mismos dibujos que dichas losetas.
















         El jugador situado a la izquierda de aquel que extrajo la segunda carta de A.C. 79 sacará la primera loseta de lava de la bolsa de tela. Esta pieza tendrá que ponerla sobre la casilla del tablero con el símbolo correspondiente.






      A continuación, el siguiente jugador en sentido horario realizará el mismo procedimiento. Si la pieza extraída de la bolsa de tela pertenece a un símbolo que todavía no ha aparecido se situará en su casilla de inicio correspondiente, como he explicado antes. Por el contrario, si la loseta de lava sacada tiene un dibujo que ya ha salido antes tendréis que situarla adyacente (horizontal o vertical, no en diagonal) a cualquiera de su mismo tipo que ya esté colocada sobre el tablero.

     Si situáis una loseta de lava sobre una casilla que contiene personas estas van a parar al interior del volcán, quedando eliminadas de la partida y sin tener la posibilidad de poder huir de la ciudad. En otras palabras, que han sido calcinadas.

       
Un jugador ha extraído la loseta de lava marcada con el círculo amarillo. Es la primera de su tipo, por lo que se sitúa
sobre su casilla de inicio pertinente. Aunque en la imagen no se aprecia, la casilla de inicio de la loseta marcada con el círculo amarillo es justamente esa sobre la que está situada, aunque está tapada por la propia loseta. A continuación, el siguiente jugador extrae otra del mismo dibujo (círculo rojo), por lo que debe situarla adyacente a cualquiera de su mismo tipo

En la casilla marcada con un círculo verde había antes (ver imagen anterior) tres personas: dos azules y una negra.
Un jugador ha extraído una loseta de lava con el mismo dibujo que las que podéis apreciar en esta fotografía y decide expandir la lava en dirección a esas tres personas, calcinándolas. Sus fichas van a parar al interior del volcán.





       Esta preparación previa seguirá de la forma explicada hasta que se haya colocado en el tablero seis losetas de lava.









* Segunda fase: ¡corred por vuestras vidas!

            Comienza el jugador situado a la izquierda de aquel que colocó en el preludio anterior la sexta loseta de lava. En vuestro turno debéis hacer las dos acciones siguientes:



A) Robar una loseta de lava

        Es hacer exactamente igual que lo explicado antes, extraer una loseta de lava y colocarla sobre el tablero de juego siguiendo las reglas que se han detallado. Añado, no obstante, que en el momento en el que haya personas que no tengan vía libre para poder alcanzar una de las entradas de la ciudad serán enviadas inmediatamente al interior del volcán, quedando eliminadas de la partida.

En esta imagen podéis apreciar que las personas que están dentro del círculo amarillo no tienen escapatoria
alguna, ya que están completamente rodeadas de losetas de lava y porque las entradas de la ciudad más cercanas han sido destruidas por el magma. Todas las personas acorraladas deben ser eliminadas inmediatamente de la partida, poniéndolas en el interior del volcán. 






B) Mover dos personas

         Tenéis la oportunidad de mover dos personas diferentes, una sola vez cada una, de las que tengáis en el tablero de juego. La cantidad de casillas que una pieza puede moverse es equivalente a la cantidad de piezas que hay en ese momento en la casilla sobre la que se encuentra, incluyéndose a sí misma. El movimiento puede ser en horizontal o vertical, pero no en diagonal. Para salvar una persona del infierno de la ciudad no hay más que hacer que atraviese una de las entradas gastando un punto de movimiento de los que tiene disponibles. La ficha salvada os la quedaréis delante de vosotros hasta el final de la partida.

En esta imagen podemos apreciar una persona amarilla (círculo rojo). Tiene disponible tres puntos de movimiento, debido a que en esa casilla hay tres piezas, incluyéndose a sí misma, justo en el momento en el que se va a mover. 






        Hay dos casos en los que podréis mover en vuestro turno una sola persona dos veces en vez de desplazar una sola vez dos diferentes:

1- Cuando solamente os quede una sola persona en el tablero de juego.
2- Cuando en una casilla haya una sola persona, y esta sea vuestra.

      En el caso número 1 la pieza se moverá dos casillas y punto. No obstante, en el caso número 2 la pieza podrá desplazarse a una casilla ocupada por una o más para en su segundo movimiento poder desplazarse tantos espacios como muñecos haya en la casilla a la que se ha movido durante su primer paso.

      Para terminar el tema del movimiento de las personas sabed que en una casilla puede haber infinitas piezas y que no estáis obligados a gastar todo el movimiento de una. También tenéis que tener presente que ahora los edificios se ignoran, tanto los neutrales como los numerados. Esto quiere decir que solamente importa la cantidad de fichas que hay en la casilla sobre la cual está situada la pieza que queréis mover, no tiene relevancia la cantidad de personas que hay en total en el edificio.





           La partida terminará cuando la bolsa de tela se quede sin losetas de lava. También puede acabar si no hay más personas por salvar en el tablero de juego o bien si las que quedan están completamente rodeadas de lava. Ganará el jugador que más personas haya salvado atravesando las entradas de la ciudad. Si hay un empate, el jugador con menos fichas dentro del volcán gana.






* Conclusión

          The downfall of Pompeii tiene una característica muy propia: es un título que empieza sin ser nada agresivo hacia el resto de jugadores y acaba por romper amistades. Las dos fases que componen una partida son completamente diferentes: mientras que la primera es más eurogame en el sentido de que no hay interacción entre los jugadores, la segunda pasa a ser un juego de losetas de intentar quemar al máximo número posible de muñecos ajenos al mismo tiempo que intentáis salvar los vuestros.


        Lo que más destaca del material del juego es el apartado visual. Tanto el tablero como las losetas de lava y las cartas de Pompeya denotan cierto grado de "antigüedad", por decirlo de una manera. La propia caja del título ya refleja muy bien lo que quiere dar a entender al público que la ve: "¿Un juego de escapar de la erupción volcánica de Pompeya?". Y si a esto le sumáis el hecho de que te expliquen que puedes quemar a gente... pues es un aliciente más. Eso sí, mención especial negativa al grosor de la caja, que es muy blanda y nada consistente, ya sabéis lo que llegan a sufrir las esquinas de los juegos, en general.


      Al principio de esta reseña comenté de forma breve que es mejor jugar con tres o cuatro jugadores antes que con dos. Bien, las razones que he identificado son:


- Mientras más jugadores seáis más personas colocaréis en el tablero de juego durante la primera fase de la partida y en la segunda más muñecos quemaréis al mismo tiempo que muchos intentarán huir. ¡Será más caótico y divertido!


- A mayor número de jugadores más complicado es situar a las personas en los lugares deseados, como por ejemplo cerca de las entradas de la ciudad y en casillas que estén un poco alejadas de aquellas por las cuales la lava comienza a emerger en la segunda fase.


- Siendo pocos jugadores aplicar la regla de los parientes pierde un poco su gracia en el sentido de que no conseguiréis colocar muchas personas extra en el tablero de juego al darle uso. A fin de cuentas, lo que se quiere es intentar poner muchas piezas para intentar salvar a la mayor cantidad de ellas durante la segunda fase. Con tres o cuatro jugadores la cosa cambia bastante y la ciudad se llena de bastante más gente al utilizar muchas más veces la regla de los parientes, en varias ocasiones incluso para poner hasta tres personas extra de golpe.


- En la segunda fase llega cierto punto en el que hay que tomar la decisión de mover ciertas personas y otras dejarlas corriendo el riesgo de que antes de que os llegue de nuevo el turno os las hayan matado. Con esto quiero deciros que con dos jugadores es más fácil salvar a los muñecos y conseguir puntos, puesto que antes de que una vez más os toque el turno será vuestro contrincante el que colocará una única loseta de lava en la ciudad, nada más. Con tres o cuatro jugadores, antes de que os vuelva a tocar, se pondrán dos y tres losetas en el tablero, cosa que implica que haya más facilidad de que os maten las piezas. En conclusión, a más participantes más difícil se hace la huida de la ciudad.



Según mis testeos, la estrategia a este juego viene determinada por los siguientes puntos que aquí detallo.

- Colocar las personas cerca de las entradas y alejadas de las casillas de inicio de la lava es una buena forma de garantizar puntos.

- Siempre es buena idea ser el último en llenar un edificio numerado o una de sus partes, ya que esto implica que vosotros aplicaréis la regla de los parientes colocando bastantes piezas extra al tablero y dejáis sin aforo a la estructura. No obstante, en el caso de que todo el edificio numerado esté lleno conllevará que todos podáis utilizar las cartas del correspondiente número como comodines.

- Es útil estar atentos a qué cartas van jugando el resto de jugadores para saber cuántas quedan de cada número y saber en qué momento jugar las vuestras. No es lo mismo ser el primero en colocar en el edificio número 3, por ejemplo, que ser el último, como he explicado en el punto anterior.

- Estar junto a uno o más rivales en una misma estructura no tiene nada de malo, realmente. Al contrario, provocará que en la segunda fase más de uno se piense si quemaros vuestras fichas o no, ya que es probable que alguna de las suyas también salga achicharrada.

- Durante la segunda fase es útil moverse a casillas que contengan muñecos de otros jugadores, ya que ayudarán a que vuestras piezas huyan más fácilmente de la ciudad. No obstante, ellos también pueden aprovecharse de esta norma. Es cosa vuestra decidir cuándo ir en grupo o no.


   
      Hasta aquí todo lo que tenía que descargar sobre The Downfall of Pompeii. Pienso que es un juego que encaja con aquellos grupos que adoran los juegos de puteo abusivo. No es nada complicado de jugar, y menos ahora que está la versión en castellano editada por Maldito Games, cuyo nombre es La noche que cayó Pompeya.




¿Podréis sobrevivir al infierno?