miércoles, 13 de marzo de 2019

Videoreseña de The Mind

       The Mind... La primera vez que probé este título en Ziggurat Jocs de Castelldefels me pareció muy curioso y original. Al final me lo acabaron regalando los reyes magos del año 2019. Desde entonces hasta la actualidad he jugado veinticuatro partidas a este juego, de las cuales solo tres han sido victorias. Apunto la cantidad de partidas que hago a cada juego en un archivo excel, así como quién es el ganador en cada una de ellas. Es un título de pequeño formato, barato y la hostia de divertido, con el que te acabas riendo un montón gracias a esos momentos incómodos de silencio a los que te somete. ¿Quién se atreverá a lanzar la siguiente carta? 

Queridos seguidores de Khyndrak, ¡bienvenidos a la videoreseña de The Mind!
     


Tiempo medio de juego:
20’
Número de jugadores:
2-4
Edad:
+8
Editorial:
Mercurio Distribuciones
Dificultad de aprendizaje:
Baja
Tipo de juego:
Party game, cartas, cooperativo



  
       A modo de resumen antes de dejaros el vídeo, vuestra misión en The Mind es superar todos los niveles. Según el número de jugadores que seáis habrá más o menos niveles. El objetivo en cada uno de ellos es jugar las cartas que tengáis en vuestra mano por orden ascendente, teniendo en cuenta que no podéis hablar, hacer señales, dar pistas… es decir, vuestra única arma será el “paso del tiempo” y vuestra propia intuición. En el nivel 1 cada jugador recibirá una carta, en el nivel 2, dos cartas, en el 3, tres cartas… y así sucesivamente. Se juega en tiempo real, no hay turnos en una partida de The Mind, por lo que las cartas las iréis jugando cuando lo veáis conveniente. 

      Por ejemplo: imaginad que tres jugadores comienzan una partida, encontrándose pues en el nivel 1; uno de ellos tiene en su mano la carta número 20, otro la número 55 y el tercero la 60. El jugador que tiene la 20 debería ser el primero en jugarla, seguido por aquel que tiene la 55 y acabando por quién tiene la 60. Imaginad que en el supuesto anterior el de la carta número 60 se hubiese adelantado jugándola antes que quién tiene la número 55; en este caso sería un error, ya que el número 60 está por encima del 55, así que los jugadores perderían una vida. Debéis superar todos los niveles de la partida antes de que os quedéis sin vidas. 

      
       ¡Disfrutad del vídeo!









* Conclusión

       No voy a andarme con rodeos: The mind me encanta, me chifla y no me canso de jugar a él. Ya os digo, desde que lo probé aquella tarde en ese pequeño rincón del vicio de Castelldefels me enamoré de él. Me pirro por esos juegos que presentan ideas originales, y The Mind es brillante como tal. 

       Lo que más valoro de él es el cachondeo que ofrece, esos momentos de parón que hay cuando nadie se atreve a lanzar la primera carta de la ronda o bien la siguiente en orden ascendente, por miedo a cometer un error y a perder una vida. Seamos realistas: The mind llega a picar, consigue crearos ese mono de querer intentarlo una y otra vez hasta superarlo. Cuando a mí me lo regalaron en reyes lo jugamos tres partidas en ese mismo día. Las dos primeras las perdimos, pero la tercera, tras tirarnos una hora jugando, logramos ganarla, venciendo por fin al juego. Aquel día volví a mi casa satisfecho. Sí, tardamos una hora en acabar con éxito el juego, nos lo tomamos muy en serio e hicimos calculados análisis parálisis para intentar cometer el menor número posible de fallos. 

      Por lo tanto, eso de que el juego dure veinte minutos, discrepo. Imagino que irá un poco en función de cómo quiera jugar cada grupo. A nosotros nos gusta ir con toda la calma posible y jugar cada carta en el momento más oportuno y adecuado tras esperar el tiempo necesario. Porque la verdad es que en The Mind no hay que sincronizar las mentes contando números al mismo ritmo que el resto de jugadores, sino que hay que crear una especie de sentido del tiempo sin contar, es decir, hay que esperar al momento oportuno para jugar cada una de las cartas que tengáis en la mano en la ronda actual usando simplemente vuestra intuición y dejando pasar el tiempo. Me explico: si un jugador tiene la carta número 1 en su mano obviamente la jugará nada más empezar la ronda, pero si alguien tiene la 100 está claro que será el último en jugarla. Por consiguiente, si un jugador tiene la 20 en su mano debería tardar bastante menos en jugarla que aquel que tenga la número 50. El problema, y lo que es la gracia del juego, es que el sentido del tiempo (el paso del tiempo) no es para todos los jugadores igual. ¿Cómo se consigue ir, entonces, a la par con el resto de jugadores? ¡JUGANDO PARTIDAS Y MÁS PARTIDAS!

       Y aquí hago hincapié en otro punto que creo interesante de este título: una vez habéis conseguido congeniar con un grupo de jugadores el juego es fabuloso y ya se puede llevar bastante por la mano, cosa que no quiere decir que vayáis a ganar la mayoría de las partidas, porque el juego es difícil de narices. ¿Qué pasa cuando jugáis con jugadores diferentes a aquellos con los que estás acostumbrados a jugar? Pues que tendréis que volver a crear entre todos un nuevo sentido del tiempo, es decir, tendréis que sincronizaros con los nuevos jugadores, lo que viene siendo sufrir derrotas aplastantes en los primeros niveles de la partida incluso. Para un jugador novato The Mind puede resultar un juego poco divertido y muy frustrante, en parte porque su mecánica es en tiempo real y porque cuesta de captar su idea con tan solo una breve explicación de cómo funciona. Hay que darle más de una oportunidad para que acabéis de decidir si os gusta o si os parece una bazofia. En definitiva, es de esos juegos que es necesario aprenderlos sobre la marcha de una partida de prueba, sin tener que dar una chapa inicial. La parte buena, todo sea dicho, es que cualquiera puede aprender a jugarlo porque las reglas son excesivamente sencillas y no hay ambigüedad alguna en ellas.

      Otro punto positivo que le veo al juego es la capacidad que tiene para añadirle formas diferentes de jugarlo. Yo con los de mi trabajo lo he jugado de tres formas distintas: una es la normal y básica; la segunda es sincronizando las mentes con ellos contando del 1 al 100 al ritmo de los segundos de un reloj cualquiera; la tercera es contando del 1 al 100 pero a toda pastilla, que genera un caos total y unas risas tremendas debido a que no da tiempo a lanzar las cartas en el momento adecuado, por lo que acaban incluso desperdigadas por la mesa de la velocidad a la que se llegan a jugar. Lo que pretendo decir en este párrafo es que si la forma normal de jugar a The Mind se os hace algo imbatible o frustrante al principio, siempre tenéis la ocasión de manipularlo un poco para que se os haga más sencillo. No es nada fácil superar el juego utilizando las reglas normales, insisto. 

       En cuanto a número de jugadores, pienso que se adapta bien a cualquier cifra. A dos puede dar la sensación de que el juego es muy fácil de resolver, sobre todo en los primeros niveles de la partida, en los cuales jugaréis con una carta por jugador en el nivel 1, dos cartas por jugador en el nivel 2... Esto se compensa teniendo que superar hasta 12 niveles y disponiendo de tan solo dos vidas, mientras que siendo tres jugadores, a parte de que hay más risas y diversión, hay que superar 10 niveles y se empieza la partida con tres vidas. Con cuatro jugadores hay que superar ocho niveles y se comienza con 4 vidas, no obstante, imaginaros el último nivel con 32 cartas pululando (4 jugadores multiplicado por 8 cartas que tiene cada uno debido a que es el nivel 8...) En definitiva, escala bien a cualquier número de participantes, si bien es mejor jugarlo con tres o cuatro por las risas y el humor. De las tres veces que he ganado a este juegos dos han sido a tres jugadores y la tercero a cuatro. 

      Y creo haberlo soltado todo lo que pienso sobre este título. Lo dicho anteriormente: para mí The Mind es sencillamente original, adictivo, fácil de jugar, rápido de explicar y genera unas ganas locas de picarse por tal de superarlo. Una obra maestra que estará en mi ludoteca para siempre, sin lugar a dudas. 




miércoles, 6 de marzo de 2019

Debate sobre Manuales de juegos de mesa

¡Buenas de nuevo a todos, seguidores de Khyndrak! ¡Sed bienvenidos una vez más a este pequeño rincón de la caverna de nuestro dragoncito dorado! 

      Como bien sabréis ya, la Taberna de Khyndrak es el espacio idóneo para hablar de todo aquello que no son reseñas ni videoreseñas. Esta vez os traigo un tema que seguro que a más de uno de vosotros os ha tocado las narices más de una vez. ¿Qué pasa cuando os compráis un juego de mesa cuyo manual está redactado como el ojete, tiene faltas de ortografía que queman los ojos, las imágenes de los ejemplos no coinciden exactamente con lo que hay escrito...? Imagino que os tocará bastante la moral, puesto que un manual mal redactado, estructurado... puede suponer una complicación obvia para aquellos que nos dedicamos (incluyéndome) a estudiar los juegos, precisamente, leyendo sus manuales. 

        Este vídeo que os dejo aquí, y en el que he colaborado, pone ejemplos de juegos que tenemos en nuestra Gran Wikijuegos, los cuales presentan errores en sus manuales. Intentamos debatir un poco sobre qué puntos clave debe tener un manual para que sea decente y no queme los ojos de aquellos que nos los estudiamos. Todos conocemos ese dicho de que una imagen vale más que mil palabras; hay casos que la imagen vale como mil mierdas.



¡Disfrutad del vídeo!


jueves, 28 de febrero de 2019

Videoreseña de Quetzalcoatl (prototipo)

Buenas a todos, seguidores de Khyndrak

     Hoy os vengo a hablar de un juego de mesa que ahora mismo está bajo pruebas y que está creando David Santas, dueño de la web Doctor Frikistein. También es quien colabora conmigo en la actualidad realizando las videoreseñas. Os presento Quetzalcoatl, y no, no es precisamente el Guardian Force del videojuego Final Fantasy VIII, sino que se trata del dios azteca, conocido como la serpiente emplumada (si, en el Port Aventura de Tarragona hay una atracción que se llama así).





       La trama del juego trata de un grupo de tribus aztecas que cada año se reúne para demostrar a Quetzalcoatl cuál de ellas es digna de recibir su favor. ¿Cómo? Pues nada más ni nada menos que escalando su templo, en cuya cima está el nido del dios repleto de huevos. Cada tribu manda a sus dos mejores guerreros para que escalen el templo, cojan un mínimo de dos huevos del nido de Quetzalcoatl y los pongan a salvo bajándolos hasta el pie del mismo. El problema es que los guerreros de cada tribu se harán la vida imposible entre ellos para evitar que los rivales ganen, añadiendo además que el templo está repleto de trampas y que tiene la capacidad de cambiar la orientación. Puede ser que subir hasta la cima sea muy fácil, pero bajar es toda una odisea. 

        
       A continuación veréis el vídeo en el que David Santas explica cómo se juega. Por consiguiente, podréis ver una partida para haceros una idea sobre su funcionamiento. La conclusión que aportaré en esta entrada no será como las que doy normalmente porque como el título presentado es un prototipo no puedo hablar sobre materiales, calidad... así como tampoco puedo decir si recomendaros su compra o no debido a que todavía puede tener cambios en las reglas. Me ceñiré a hablaros lo más subjetivamente posible en base a las tres partidas que he jugado.



¡Disfrutad del vídeo!





* Conclusión.

       David Santas creó hará cosa de año o año y medio el juego TheChef King, título que tenía el objetivo de divertir al público haciendo de profesor de conceptos básicos de nutrición, como por ejemplo qué alimentos son más saludables respecto a otros, qué productos hay que comer más durante el día y cuáles en menos cantidad... La idea del juego está muy bien y logra su objetivo, que es ser un juego puramente educativo (un serious game, vamos). No obstante, la mecánica es bastante simple y a los más jugones puede llegar a aburrirles. En cuanto a los niños, el público objetivo principal del título, si no juegan con sus padres cuando son ellos los que deben infundirles valores y enseñanzas varias fuera del colegio de bien seguro que el juego poco les aportará. TheChef King no es que sea un mal juego, a mí personalmente me gusta y por eso está reseñado en mi blog. Yo sigo la norma de que si un autor me manda su juego para que lo reseñe y no me gusta por motivos varios no hago la reseña, más que nada porque no me apetece tener que cambiarla al son de lo que el autor quiere, violando mis propias opiniones. Ya me pasó una vez y no voy a decir el título del juego por respeto. Eso sí, nunca más. Volviendo a lo que estaba, la pega que tiene TheChef King es que está hecho para educar a través del juego y pienso que la gente está poco acostumbrada a eso por norma general, salvo los centros educativos.

     Quetzalcoatl, por el contrario, es un título con mucha mala uva que gustará a muchas más personas. Estáis ante un juego de fastidiar a los rivales hasta la saciedad, evitando que consigan bajar a los pies del templo los huevos conseguidos en la cima del mismo. Las tres partidas que he jugado han sido con el propio autor, David Santas, por lo que en todas hemos sido dos jugadores. Puedo decir que ya con cuatro guerreros dispersos por el templo (cada jugador tiene una pareja de dos muñecos) el juego se convierte en una auténtica batalla campal: empujones, colocación de trampas, intentar interceptar el huevo cuando un rival intente pasárselo entre sus guerreros... No quiero ni imaginarme como será una partida a cuatro jugadores, que es el máximo de participantes que admite el título. En este caso estamos hablando de hasta ocho guerreros dándose de tortas por bajar los huevos a los pies del templo. Un The island sobre una gran edificación azteca, vaya. Por lo tanto, debo decir que a dos jugadores el juego funciona perfectamente, aunque falta por probarlo a tres y a cuatro, números que convertirán las partidas en un auténtico caos, tanto para bien como para mal según el propio criterio de aquellos que lo juguéis. 

        La primera cosa que me llamó la atención de Quetzalcoatl es el tablero, es decir, el templo sobre el que se juega. Es inusual encontrarse superficies de juego así. A mí, desde luego, me encanta y, aunque sea un prototipo, debo decir que las ilustraciones empleadas son la mar de acertadas. Puede suponer un inconveniente para algunos el hecho de que al ser un tablero tridimensional tengáis que estar poniéndoos de pie para poder ubicar vuestros guerreros, los cuales igual estarán escondidos detrás de alguno de los pisos del templo. Nosotros lo acabamos haciendo durante los testeos, pero pienso que es algo natural si el tablero tiene este formato. Depende ya de cada uno, de si le gusta estar poniéndose en pie o no cuando se tercie. Bueno, realmente lo que es posible hacer como alternativa es levantar los pisos del templo necesarios para ver qué hay detrás de ellos y ya está. No todo puede ser perfecto, aunque para mí no es una pega gorda que me evite el jugarlo.

      Como ya he mencionado anteriormente, Quetzalcoatl ofrece bastante interacción entre jugadores. Cada uno de vosotros tendrá en su turno una mano de seis cartas. Dichas cartas os permitirán avanzar casillas en el templo y escalar pisos para alcanzar la cima. La parte interesante radica en las habilidades de las cartas y en las trampas. Hay una habilidad en concreto, la del jaguar, que os permite empujar al guerrero de un jugador, mandándolo al piso directamente inferior y, en caso de tenerlo, perdiendo el huevo que lleve. Por el contrario, la habilidad del águila os da la posibilidad de esquivar la del jaguar, teniendo ocasión de jugarla fuera de vuestro turno como contraataque. Las trampas también le dan un toque hermoso de fastidio total a las partidas: fosos que ayudan en el descenso al pie del templo teniendo un huevo en posesión pero que perjudican durante el ascenso para conseguir uno; muelles que te impulsan hacia arriba y que ayudan durante la subida a la cima pero que son un incordio al intentar bajar hasta abajo del todo; y rocas de Indiana Jones que aplastan a todo guerrero que se cruce en su camino. Se puede apreciar un nivel bueno de estrategia. Hay momentos adecuados para utilizar cada trampa y cada habilidad. Es asunto vuestro cómo os gestionáis vuestra mano de seis cartas durante vuestro turno, ya que podéis utilizar la cantidad de ellas que queráis y que el juego os permita en ese instante. 
         
        En definitiva, Quetzalcoatl es un juego ideal para jugadores a los que les gusten los títulos en los que para ganar hay que maltratar hasta la saciedad a los rivales. Ofrece su pequeña dosis de estrategia a la hora de gestionaros la mano de cartas: las hay que podéis utilizarlas en vuestro propio turno, pero algunas de estas también pueden ser utilizadas durante la actuación del resto de jugadores. La idea de David Santas es que el juego sea apto para niños de seis años. En mi opinión, creo que lo más adecuado sería que lo empezaran a jugar aquellos que tengan un mínimo de ocho años, debido a que el juego dispone de la necesaria cantidad de reglas como para que a un nene de seis años le estalle la cabeza asimilando toda la información que el juego aporta.


       ¡Esperemos que Quetzalcoatl vea la luz algún día!

lunes, 4 de febrero de 2019

Debate sobre Juegos copiados o reinventados

Buenas a todos, seguidores de Khyndrak.

       En la taberna de la guarida de nuestra querida mascota se ha dado recientemente un debate entre Cristian Becerra de El Dado Dorado y David Santas de Doctor Frikistein. Este debate trata nada más ni nada menos que de argumentar si muchos de los juegos que hoy en día existen son copias de otros o bien son juegos totalmente diferentes. 

      Estamos en una época en la que en España hay un boom de juegos de mesa increíble. A muchos os habrá pasado de ver un juego que os llama la atención, lo probáis y/o compráis y luego os dais cuenta de que os recuerda a otro título con el que comparte una similitud muy exagerada.  A mí, por lo menos, me ha pasado más de una vez. ¿Dónde están las mecánicas innovadoras? Cada vez cuesta más encontrar juegos que realmente me impresionen, con los que diga "Coño, que bien me lo he pasado con este juego". 

      Este debate simplemente pretende aportar nuestra opinión al respecto. Os animamos a que, si lo deseáis, digáis la vuestra. 


miércoles, 30 de enero de 2019

Videoreseña de El cuco Kiko estrena nido.

¡Buenas a todos, seguidores de Khyndrak

      Hoy os traigo la reseña de El cuco Kiko estrena nido, un título de Haba que, como no, está dedicado a los más pequeños de nuestros hogares. No obstante, en esta ocasión no os voy a dar la chapa por escrito, sino que os voy a explicar el juego a través del vídeo que encontraréis tras esta presentación.




Tiempo medio de juego:
10-15’
Número de jugadores:
2-5
Edad:
4+
Editorial:
HABA
Dificultad en dominarlo:
Baja
Tipo de juego:
Destreza manual, infantil



      Hice la videoreseña de El cuco Kiko estrena nido en el Casal de la Montserratina de la localidad en la que resido, Viladecans (Barcelona), pero digamos que no acabé, finalmente, contento con los resultados que obtuve. Llegué a la conclusión de que la mejor manera de hacer un vídeo es siendo lo más natural posible, es decir, ser yo mismo. En otras palabras, lo que se me da realmente bien es explicar los juegos cuando tengo a la gente delante de mí, no hablándole a una cámara. 

        Doctor Frikistein es un proyecto llevado a cabo por David Santas, creador del juego de mesa TheChef King, con el que pretende aportar humor a esta sociedad. Uno de sus objetivos es el de hacer debates relacionados con los juegos de mesa, lo que viene siendo exponer temas sobre los que hablar y sacar conclusiones según los argumentos aportados. Para estos debates necesita a una persona que entienda un mínimo del tema y que esté dispuesta a participar. Me ofrecí voluntario para ayudarle por tal de que pudiese llevar a cabo su misión. Así mismo, él decidió apoyarme a mí en mis videoreseñas. Por lo tanto, el vídeo de El cuco Kiko estrena nido es el primer trabajo realizado en conjunto. 

         La idea de estos vídeos realizados entre los dos es que yo tenga facilidad para explicar un juego lo más natural posible al tener a una persona delante. Por otro lado, David dispone de un espacio adecuado para ello, mucho mejor que el Casal de la Montserratina, donde hice el vídeo de Tiny Park. Él hace de oyente y además va haciendo preguntas sobre la marcha de la videoreseña, lo cual facilita bastante mi explicación sobre el título, por no decir, de paso, que es una persona más que juega durante la creación del vídeo, evitando así que yo tenga que hacer el papel de dos jugadores.

¡Aquí tenéis el resultado!




   



* Conclusión


- Número de partidas antes de esta reseña: para seros sincero no sé cuántas partidas he jugado a este título, pero las suficientes como para tener mi conclusión clara y concisa. Contad que lo he testeado lo suficiente tanto con niños como con adultos.



- Motivo de la compra: este título nos lo donó Haba para tener más material orientado a niños en nuestra asociación. Me llamó la atención su peculiar diseño y su preciosa estética, así que cuando me dijeron que pidiera los juegos que quisiera este fue uno de ellos. En los eventos infantiles ve bastante mesa ^_^.


- Calidad de los componentes: es excelente. La propia caja ya llama la atención de cualquier usuario al ser cilíndrica y metálica; no es un diseño muy utilizado, que se diga. Los huevos parecen tan reales que incluso ruedan en superficies lisas, así que ojo donde jugáis, que igual más de uno acaba "cascándose" al estrellarse contra el suelo. Los palitos de madera también están creados con mimo, pero mucho cuidado porque son bastante endebles si se doblan y tened por seguro que se rompen con facilidad.


- Nivel de estrategia: aquí de lo que se trata es de quedarse sin huevos cuanto antes para poder poner a Kiko en el nido sin que este se derrumbe. Esto se consigue sacando palitos del cilindro y poniéndolos en él de forma horizontal, como ya habéis visto en el vídeo, creando así una base sobre la que poner los huevos sin que éstos se caigan. Más que estrategia, El cuco Kiko estrena nido ofrece la necesidad de tener una gran habilidad manual y mucha paciencia. Algo que yo no tengo, por cierto... Lo suyo es poner los palitos en el nido de tal forma que los turnos venideros del resto de jugadores presenten cierta dificultad. Recuerdo que para poder poner un huevo en el nido es necesario colocar los palitos sin que caiga ningún otro de los que ya han sido puestos previamente, además de que tampoco debe caer ningún huevo ni al fondo del cilindro ni a la superficie de juego sobre la que estéis jugando. Así pues, poner en vuestro turno los palitos de tal forma que presenten trabas para el resto de jugadores es lo ideal para fastidiarles un poco, siempre y cuando no os perjudiquéis vosotros mismos. También es útil poner los huevos dentro del cilindro, pero sin que lleguen a tocar el fondo del mismo, que es cuando se considera penalización. Cuando le toque al próximo jugador en actuar es probable que al sacar un palito del cilindro alguno de los huevos del interior de este acaben tocando el fondo, por lo que la penalización la recibiría el jugador que provocó que dicho huevo tocase el fondo. Aunque esto que os estoy explicando es probable que un niño no lo tenga en cuenta, un adulto, por supuesto, mirará de jugar con un poco de malicia si le es posible. 





- Opinión personal:  a mí me parece un juego precioso por su estética y que es entretenido para aquellos amantes de los juegos de habilidad y destreza manual. No es difícil de aprender, pero sí es cierto que presenta una cantidad de ambigüedades bastante alarmantes, detalles que el manual de instrucciones no aclara por ningún lado. Al final seréis vosotros mismos los que deduzcáis qué hacer con esas reglas poco concisas. Por poner un ejemplo, el manual os indica que tenéis tres intentos para extraer un palito que tenga el mismo color tanto en la parte superior como en la inferior. Hasta aquí bien pero, ¿qué pasa si extraéis el palo en el primer intento? ¿Seguiríais extrayendo más palitos hasta haber sacado tres o pondrías en el cilindro el que habéis sacado y ya está? Mi lógica dice que colocaríais solamente ese palo y tendríais derecho a poner un huevo siempre y cuando no provoquéis una penalización. Si obtuvierais un palito con el mismo color tanto arriba como abajo en el segundo intento deberíais poner los dos palos que hayáis extraído, teniendo derecho también a poner un huevo si no provocáis catástrofes. La idea del juego está bien y merece la pena, lo que el manual es poco conciso. Si con el vídeo no os he sacado de dudas no os cortéis y bombardeadme a preguntas en los comentarios de esta entrada. Yo creo que a este juego al final cada uno acaba jugando como bien puede.






- ¿Recomendaría su compra?:  yo recomendaría su compra sin lugar a dudas. El problema radica cuando se tienen juegos parecidos a este, como Animal sobre animal. Cuando digo "parecidos" me refiero a su tipo de juego, que ambos son de destreza manual. Si tuviéramos en cuenta la habilidad necesaria para poder jugar correctamente a los dos, para mi gusto El Cuco Kiko es algo más complejo que Animal sobre animal. Mientras que en el primero es necesario extraer palos, colocarlos en el cilindro para hacer base y poner un huevo sin que este se caiga, en el segundo los niños se limitarán a lanzar un dado y colocar los animales unos encima de los otros, haciendo una pirámide. Por lo tanto, yo tendría en cuenta la habilidad manual que tenga un crío a la hora de adquirir uno o el otro. Ambos son buenos por igual, aunque estéticamente, para mí, gana El Cuco Kiko estrena nido.