Un buen domingo del mes de noviembre del año pasado me encontraba yo en mi casa cuando me llegó un mail.
Nos gustaría obsequiaros con un ejemplar del juego de mesa EL POKINO. ¿Podeis indicarnos dirección, horario y, si es posible, teléfono para la entrega? Esperamos que os guste el juego.
Mi cara de
WTF? fue evidente. ¿Alguien regalando un juego
by the face? Le pregunté a qué se debía que nos quisieran obsequiar con una copia de su juego sin recibir nada a cambio. La respuesta fue tan seca como
solo queremos darnos a conocer en vuestra asociación. Respondí que lo agradecía y que a cambio les haría una reseña del juego, siempre y cuando este nos gustase. En definitiva, que si estáis leyendo estas líneas es porque
El Pokino gustó.
Considerad El Pokino como un clásico Bingo, puro y duro. Es un juego de azar, no tiene nada de estrategia. Es el típico título que jugarías con vuestros abuelos o con gente que no tiene ganas de tragarse una chapa de reglas que dure dos minutos siquiera. Es ideal para muggles en esto de los juegos de mesa modernos, aunque El Pokino desprende un aire bastante más clásico.
Lo primero a tener en cuenta de
El Pokino es que jugáis hasta que os canséis. No tiene un fin determinado. Por lo tanto, jugaréis tantas rondas como deseéis, hasta que digáis
¡basta!. Lo segundo a tener presente es que se juega con una
baraja española que el propio título incluye. Dicha
baraja española lo que hace es sustituir a las bolas numéricas del
Bingo.
Para comenzar a jugar es necesario repartir un
cartón a cada jugador. Cada
cartón muestra veinticinco
cartas de la
baraja española. Después, en cada uno de los seis
vasos hay que introducir tantas
fichas de botín como jugadores haya presentes. Por ejemplo, si juegan cuatro jugadores habrá que introducir
cuatro
fichas de botín en cada uno de los
vasos. Los
vasos representan los premios que pueden ser reclamados en cada ronda:
centro,
estampa,
pokino,
esquina,
full y
poker. En cuanto a las
fichas de botín, como las hay de varios colores podéis asignarles el valor que deseéis. Lo último que os queda por hacer es decidir quién tendrá la
baraja española para que vaya cantando las cartas que vayan apareciendo. Este jugador, además, tendrá que tener el
cartón de comprobación, que es el horizontal.
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Fichas de botín |
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Cartón de comprobación |
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Ejemplos de cartones |
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Ejemplos de cartones |
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Los vasos, que representan los premios |
Una vez esté todo listo, ¡comenzáis a jugar! Aquel que tiene la
baraja española la coloca boca abajo y le da la vuelta a la primera carta, diciendo en voz alta cuál es. Los jugadores que tengan en su
cartón la
carta recién cantada deben marcarla con una
ficha translúdica. El jugador que va cantando las cartas también debe ir marcándolas en su
cartón de comprobación. La ronda continúa de esta forma hasta que alguien consigue la combinación
Pokino. Si alguien logra cualquier otra combinación que no sea el
Pokino (
full,
poker,
estampa,
centro y
esquina) la ronda continúa. Independientemente de lo explicado ahora, cuando alguien reclama un premio porque ha conseguido su combinación recibe el bote que haya en el
vaso pertinente
. Sin embargo, el jugador que tiene el
cartón de comprobación debería cerciorse en todo momento de que los premios reclamados son correctos comparando las
cartas marcadas en su
cartón de comprobación con las marcadas en los
cartones de los jugadores que han cantado dichos premios.
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Estas son las fichas que se usan para marcar las cartas en los cartones |
Según lo explicado en el párrafo anterior, la ronda culmina cuando un jugador consigue la combinación
Pokino. Esto implica que el premio que se obtiene de dicha combinación es siempre uno de los más bajos, ya que las probabilidades de conseguirse son bastante elevadas y, además, es la que provoca el fin de cada ronda. Los premios que no se han reclamado durante una o varias rondas porque nadie ha conseguido sus combinaciones se van acumulando. Para comenzar la próxima ronda es necesario volver a meter en cada
vaso tantas
fichas de botín como jugadores seáis y pasar la
baraja española y el
cartón de comprobación al próximo en sentido antihorario.
Ejemplo: están jugando cinco jugadores a El Pokino. En la primera ronda de la partida hay cinco monedas en cada uno de los vasos correspondientes a los premios de las combinaciones. En esta primera ronda los jugadores logran las combinaciones esquina, centro y pokino. Los participantes pertinentes reclaman los premios mencionados. En la próxima ronda habrá cinco monedas en los vasos esquina, centro y pokino, mientras que en los vasos full, poker y estampa habrá diez, puesto que nadie los reclamó en la ronda anterior y ahora se han acumulado.
Seguiréis jugando de esta forma hasta que os canséis. Eso sí, en la última ronda que juguéis debéis haber reclamado todos los premios antes de finalizar la partida. Quien tenga el mayor bote será el ganador.
* Los premios
- Centro: si eres el primer jugador en marcar la
carta central de tu
cartón, ¡reclama el premio!
- Estampa: si eres el primer jugador en marcar las cuatro
cartas de una de las esquinas de tu
cartón, ¡reclama el premio!
- Esquina: si eres el primer jugador en marcar la
carta de cada esquina de tu
cartón, ¡reclama el premio!
- Full: si eres el primer jugador en marcar las cinco
cartas de la segunda línea (empezando por arriba) de tu
cartón, ¡reclama el premio!
- Poker: si eres el primer jugador en marcar las cuatro
cartas de la primera línea (empezando por arriba) de tu
cartón, ¡reclama el premio!
- Pokino: si eres el primer jugador en marcar una línea de cinco
cartas en horizontal (menos la de
full), vertical o diagonal en tu cartón, ¡reclama el premio!
* Conclusión
La primera opinión que tuve al ver
El Pokino cuando recibí el paquete en casa fue la siguiente:
Que cosa más fea, por dios. Cierto es que el juego no deslumbra por tener un atractivo llamativo, aunque la verdad es lo que le da su aire clásico. Al ser un juego tosco y simple recuerda a aquellas viejas glorias como fueron (y pueden ser a ojos de muchos) el
parchís, la
Oca, el
Monopoly... Juegos en los que yo al menos no le prestaba mucha atención al nivel estético cuando los jugaba.
No, no es un juego de estrategia, como ya he dicho al principio de esta reseña. Es totalmente de azar, un
bingo puro y duro al que le han añadido más formas de conseguir bote a partir de una
baraja española. Sigue teniendo su utilidad a la hora de apostarse billetes de quinientos euros, así que podéis contar con él para ello. Yo soy reacio a jugar a este tipo de títulos, más que nada porque a mí me gusta darle un mínimo al coco, pero he de reconocer que si se juega en los momentos adecuados es una maravilla. Y se dio ese caso a principios de diciembre. Acabé enganchado. Y eso sin apostar dinero...
Una pega que quizás le veo es la caja. Que sea de esas rectangulares mata bastante a la hora de transportarlo. Que sí, que en una bolsa del Mercadona cabe, aunque poniéndolo de pie, no a lo largo. Yo tengo una mochila precisamente para transportar juegos y me veo en la obligación de ponerlo de pie, porque si lo llevo tumbado no cabe, cosa que me obliga a colocar el resto de igual forma.
Por seguir con las pegas, le falta material. Nosotros jugamos una partida a seis jugadores y las
fichas de botín vuelan. Tarde o temprano os veréis en la obligación de ir al chino de la esquina a comprar unas cuantas. No es algo grave, realmente, lo menciono porque creo que es necesario que lo sepáis.
Seguidores de
Khyndrak, mi opinión sobre este juego es que es apto para jugarse en momentos en los que no os apetezca darle a la cabeza y si sois muchos jugadores. Bebidos creo que aporta bastante más. También es ideal para sacarlo a mesa ante peña que no está nada acostumbrada a jugar o que simplemente no quieren ver más allá de los clásicos. El juego no me parece malo, es lo que es, azar y ya está, no hay que darle más vuelta de tuerca a algo que no aspira a ser más que una versión actualizada del
bingo. La lástima es que en
El Pokino no se ven bolas rodando dentro de una más grande T_T.
¡Estáis ante un juego que nos impactó negativamente al principio y acabó gustándonos tras jugarlo!